Fractura del hombro

Fractura proximal del húmero

Una fractura de hombro es una rotura ósea de la cabeza del húmero. La cabeza humeral es el extremo superior del brazo. La cavidad glenoidea es parte de la escápula. Una fractura de hombro también se denomina fractura proximal del húmero.

Entre el cuatro y el cinco por ciento de todas las fracturas del cuerpo afectan al hombro. Tres de cada cuatro personas con una fractura de hombro tienen más de 60 años. Una fractura de hombro es el doble de frecuente en mujeres.

¿Cómo se produce una fractura de hombro?

Una fractura de hombro suele ser consecuencia de una caída sobre el brazo extendido o sobre el propio hombro. En personas jóvenes, la causa más frecuente es un accidente deportivo o de tráfico.

Las personas mayores tienen un riesgo adicional de sufrir una fractura de hombro, pero por otra razón. En este grupo de edad, la desmineralización ósea (osteoporosis) desempeña un papel importante. Esto debilita los huesos y hace que se rompan con mayor facilidad.

Características (síntomas) de una fractura de hombro

El dolor agudo justo después del incidente es el síntoma más común de una fractura de hombro. Este dolor disminuye al sostener el brazo con la otra mano. Por el dolor no es posible mover el hombro o el brazo. Tras la fractura, a menudo aparece un bulto y un hematoma a la altura del hombro.

En los casos graves, inmediatamente después de la fractura, los nervios pueden quedar atrapados. Esto puede provocar parálisis o sensación de hormigueo en el brazo, la mano o los dedos.

¿Cómo se diagnostica una fractura de hombro?

El médico primero pregunta dónde duele y qué ha ocurrido. Luego sigue una exploración física con pruebas para el hombro.

Si se sospecha una fractura, en el hospital se realizan radiografías o una tomografía computarizada (TC). En las imágenes se aprecia bien la localización de la fractura y la posición de los fragmentos óseos. Además, la TC muestra posibles daños en tejidos circundantes como nervios, músculos y tendones.

Tratamiento de una fractura de hombro

Una fractura de hombro puede tratarse con o sin cirugía. En consulta con el paciente, el cirujano elabora un plan terapéutico. Tiene en cuenta factores como la edad, la localización y la gravedad de la fractura y los daños en tejidos adyacentes.

Si se necesita cirugía, existen dos posibilidades. Cuando la calidad ósea sigue siendo buena, se prefiere mantener juntos los fragmentos con un clavo, placas y tornillos. Esto se llama osteosíntesis.

Si la calidad ósea es mala, o la fractura es muy grave, el cirujano puede optar por colocar una prótesis de hombro. En este caso, el hombro se reemplaza parcial o totalmente por una prótesis.

Para la curación, tanto con como sin cirugía, es importante guardar reposo. Para proteger y sostener el brazo, se utiliza durante al menos seis semanas una mitella (cabestrillo). Después, se permite retomar el uso del brazo y del hombro de forma gradual.

A menudo el médico o el fisioterapeuta del hospital ya facilitan algunos ejercicios. Aun así, es recomendable el acompañamiento de un fisioterapeuta durante la recuperación posterior. El fisioterapeuta enfoca el tratamiento en mejorar la movilidad con movilizaciones y en fortalecer la musculatura alrededor del hombro.

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