Fractura nasal

Fractura nasal

La nariz consta en parte de tejido óseo duro y en parte de cartílago. En una fractura nasal, el hueso de la nariz está roto y puede haberse desplazado. Casi siempre es consecuencia de un golpe fuerte, como un puñetazo o un impacto en la nariz.

¿Cómo se produce una fractura nasal?

Una fractura nasal suele estar causada por una fuerza externa, por ejemplo en un accidente (de tráfico) o durante la práctica de un deporte de contacto como el boxeo.

En casos muy excepcionales, una fractura nasal se produce durante el parto. En este caso, el hueso se rompe por una presión excesiva contra el canal del parto. Sin embargo, esto casi no ocurre, ya que el hueso nasal del recién nacido aún no se ha transformado completamente en hueso duro y, por tanto, es muy flexible.

Síntomas de una fractura nasal

Los síntomas de una fractura nasal son dolor, hemorragia nasal, hinchazón y posible deformidad de la nariz. La hinchazón y la deformidad suelen ser el efecto visible inmediato de un desplazamiento del hueso nasal. Además, la nariz puede obstruirse de un lado. Esto ocurre si el hueso nasal se desplaza y bloquea una fosa nasal. Debido a la hemorragia interna puede aparecer un hematoma alrededor de la nariz.

Riesgos de una fractura nasal

En los casos graves pueden producirse daños secundarios como consecuencia de una fractura nasal. Un ejemplo de ello es la acumulación de sangre alrededor del tabique nasal. El tabique nasal es de cartílago y puede dañarse gravemente por esta acumulación de sangre e incluso necrosarse. Sin cartílago, el dorso nasal puede colapsarse y esto provoca una deformidad en forma de silla de montar (nariz en silla de montar).

Otras posibles complicaciones de una fractura nasal son problemas respiratorios (persistentes) y una disminución o pérdida total del sentido del olfato. Además, existe un riesgo muy elevado de infección de la nariz o de los senos paranasales.

¿Cómo se establece el diagnóstico de una fractura nasal?

El diagnóstico de una fractura nasal suele establecerse tras la exploración física por parte del médico. Al principio puede resultar difícil debido a una hemorragia o a la hinchazón. El médico observa una posible desviación de la posición de la nariz y palpa para valorar si está rota.

Por lo general, no es necesaria una radiografía, a menos que exista sospecha de daño en los huesos circundantes como la órbita o el pómulo. Puede realizarse una TC para trazar posibles deformidades y descartar otros daños asociados en la cabeza, por ejemplo una lesión cerebral.

Tratamiento de una fractura nasal

Tras la evaluación por el especialista, puede optarse por 'enderezar' la nariz de forma quirúrgica. Esto se realiza con anestesia local o, si es necesario, bajo anestesia general.

En casos menos graves, se prefiere un tratamiento sin cirugía. En este caso, se aconsejará utilizar analgésicos y aplicar hielo en la nariz para reducir la hinchazón.

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