Ligamentos

Ligamentos

Los ligamentos mantienen firmemente conectados los huesos de una articulación. Desempeñan un papel importante en la estabilidad y en la guía de los movimientos articulares.

Los ligamentos son refuerzos de la cápsula articular. En el ámbito médico también se les llama ligamentos. Los ligamentos más conocidos son los del tobillo, los ligamentos de la rodilla y los ligamentos cruzados. Estos se lesionan con relativa frecuencia.

Función de los ligamentos

Los ligamentos se encargan de guiar y frenar los movimientos articulares. Por ello, desempeñan un papel importante en la estabilidad de una articulación. Esta estabilidad es pasiva. Es decir, a diferencia de un músculo, un ligamento no es tan elástico y no puede contraerse. Por ello, los ligamentos son vulnerables ante cargas abruptas o anormales. Un ligamento no puede estirarse realmente y, por lo tanto, se daña con mayor rapidez. Esto ocurre, por ejemplo, en un esguince severo de tobillo.

Sin embargo, los ligamentos disponen de 'sensores' en sus fibras. Gracias a ello, ante un inminente sobreestiramiento, pueden activar directamente a los músculos cercanos para que se contraigan y protejan los ligamentos. No obstante, esta activación lleva tiempo, por lo que en movimientos rápidos y bruscos la contracción de los músculos llega demasiado tarde.

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