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Propiocepción
Propiocepción es otro término para 'sentido de la posición'. Es la conciencia de la posición del propio cuerpo y de sus partes en el espacio.
La propiocepción abarca la capacidad de percibir estímulos del entorno y del propio cuerpo. Estos estímulos son captados por sensores y se transmiten a través de nervios sensitivos al sistema nervioso central.
El aparato locomotor cuenta con muchos de estos sensores. La propiocepción aporta al sistema nervioso central y al cerebro información sobre la posición de los músculos y las articulaciones. El cerebro es capaz de devolver esta información al cuerpo
El sentido de la posición proporciona información sobre nuestro propio cuerpo, como la postura, la longitud muscular, la tensión muscular y el movimiento de músculos, articulaciones y ligamentos. Sensaciones como la de pesadez o fatiga, por ejemplo tener las piernas 'pesadas', también provienen de percepciones propioceptivas. Estas percepciones desempeñan un papel importante en la conciencia corporal (la sensación subjetiva sobre nuestro cuerpo).
Propiocepción en rehabilitación
En rehabilitación, la propiocepción desempeña un papel importante. Es fundamental que los nervios transmitan al sistema nervioso central las señales correctas sobre la posición del propio cuerpo. Por ejemplo, en un esguince de tobillo, los sensores dejan de percibir adecuadamente las señales.
Esta alteración se debe al traumatismo (dolor, líquido, cambio de longitud, ligamento desgarrado). Por ello, a los sensores les resulta difícil percibir bien las señales y no se transmite al cerebro la información correcta sobre la posición de la articulación del tobillo, los músculos y los ligamentos. Esto puede llevar a que el esguince de tobillo se repita. Los sensores deben volver a entrenarse para sentir y transmitir las señales adecuadas.
En una persona con una afección cerebral, como un ictus, la sensibilidad muscular está gravemente alterada. Esto no se debe a que los sensores del aparato locomotor estén afectados, sino a que el procesamiento de la información en el cerebro no funciona correctamente. La retroalimentación está alterada.
Esto se hace evidente cuando se le pide a esta persona que coloque el brazo no afectado - sin mirar - en la misma posición que el brazo afectado. Resulta difícil o incluso imposible.
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