Drenaje linfático

El sistema linfático está formado por vasos y ganglios linfáticos. Se encargan de que el líquido se aporte y drene de forma adecuada. En los vasos linfáticos hay válvulas que, en condiciones normales, evitan el reflujo de líquido hacia las manos y los pies.

Linfedema

El linfedema es una afección en la que una cantidad anormalmente grande de proteínas y líquido se acumula en una parte del cuerpo. Una parte del cuerpo se hincha cuando se altera el equilibrio entre la entrada y la salida de líquido. Con ello aparecen, en mayor o menor grado, síntomas como hinchazón, dolor, limitaciones del movimiento y una sensación de fatiga general o localizada. Esto puede, a su vez, conducir a limitaciones funcionales, problemas de la piel e infecciones.

Existen muchas causas diferentes que pueden provocar linfedema. Por ejemplo, operaciones en las que se han extirpado ganglios linfáticos, radioterapia, traumatismos, infecciones, varices, uso de medicamentos o una anomalía congénita del sistema linfático.

El fisioterapeuta especializado en linfedema

Cuando alguien padece linfedema, un fisioterapeuta especializado en linfedema puede ofrecer una solución. Este profesional dispone de varias opciones para tratar la acumulación de líquido y sus consecuencias. Dado que el linfedema es una afección crónica, el tratamiento se divide en dos fases: la fase de descongestión y la fase de mantenimiento.

Durante la fase de descongestión, las acumulaciones de líquido se reducen tanto como sea posible. La fase de mantenimiento sirve para conservar el resultado alcanzado.

Tratamiento

Un tratamiento para el linfedema consta de diferentes componentes, que siempre se combinarán para obtener el mejor resultado.

Las técnicas manuales específicas estimulan al propio sistema linfático para que funcione mejor y ayudan al drenaje del exceso de líquido. Existe un alto grado de sistemática en ello. Primero se activa el sistema linfático en las zonas sanas del cuerpo para que después pueda recoger el líquido de las zonas problemáticas. A continuación, el líquido de la zona afectada se masajea hacia un lugar capaz de procesarlo.

La terapia compresiva también forma parte del tratamiento. Aquí se utiliza presión para contrarrestar la acumulación de líquido. Esto se hace con medias/guantes elásticos, cintas o vendajes. Estos apoyan al sistema linfático durante el día y se consideran tratamiento de mantenimiento.

También puede utilizarse un tipo especial de cinta elástica que se aplica de una manera específica. Esta cinta eleva ligeramente la piel, lo que provoca diferencias de presión. Esto crea un poco más de espacio para que los vasos linfáticos realicen mejor su trabajo.

La actividad física es muy importante para apoyar al sistema linfático. Debido a que los músculos se contraen y relajan, actúan como una bomba. Por lo tanto, es bueno mantenerse activo caminando, montando en bicicleta, nadando, etc. De este modo, usted contribuye activamente al tratamiento.

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